lunes, 19 de noviembre de 2012

La noche es más oscura antes del amanecer.


He pasado años temiendo a que llegase este día, y ahora que ha llegado... me siento vacía. Sé que esto no podía continuar, que íbamos a acabar matándonos, destrozándonos por dentro, pero duele, duele tanto... Antes miraba hacia el futuro y lo veía oscuro, casi negro, pero ahora... ahora miro y sólo veo un muro, un muro que has dejado, miles de recuerdos que me bloquean el paso, miles de momentos, miles de historias que he vivido a tu lado y que ya no van a seguir creciendo. No me lo creo, no lo asimilo. Mi cabeza sólo es capaz de recordar tu olor, tus gestos, tus manías y tus gracias. Todo lo que me rodea me recuerda a ti, todo... He vivido tanto a tu lado, he crecido tanto gracias a ti... Eras mi punto de apoyo, mi pilar, lo que me daba la fuerza que tenía dentro, y ahora... ahora te has ido, y te lo has llevado todo contigo. ¿Y ahora qué? ¿Qúe viene ahora? Te lo he prometido, he prometido que seguiría adelante, por ti, por mi, por nosotros. Que sería fuerte pase lo que pase, pero no... no puedo. El simple hecho de pensar que no voy a tenerte de nuevo entre mis brazos, al menos no de la misma forma que hasta ahora, me mata, me destroza más de lo que nunca hubiese imaginado. No puedo creer que esto sea un punto y final, no puedo. Acabas de irte, acabas de desaparecer... te has esfumado, y yo te necesito aquí, conmigo, para siempre... Vivir sin ti duele demasiado. Siento haber prometido cosas que no he podido cumplir, pero mi felicidad está contigo a mi lado. Sé que esto será lo mejor para los dos, pero odio tener que decirte adiós. Sé que habrás meditado mucho el tomar esta decisión, que habrás pasado las mil y una hasta decidir hacerlo, pero de nuevo, sabiendo que no servirá de nada, te pido que lo pienses, que vuelvas a reflexionar... ¿De verdad esto es lo que quieres?  No estoy arrastrándome, aunque quizás te lo parezca, sólo quiero que lo sepas, que si cambias de opinión, estaré aquí, esperándote. Prometo, y esto sí que puedo cumplirlo, que si algún dia decides volver a formar un "nosotros", no habrá más de lo que nos ha estado matando lentamente. Hoy, mi interior, mi mente, mi todo, ha creado un borrón y cuenta nueva, todo lo que me atormentaba, todo lo que hundía nuestro día a día, se ha esfumado, ha desaparecido. El dolor que me han causado todos los problemas de nuestra relación, no son nada comparado con el dolor que me ha causado tu marcha. He abierto los ojos, he llegado a ver la claridad del asunto, mejor que nunca hasta ahora. Dicen que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, y yo te he perdido, y aún sabiendo lo que tenía al tenerte a ti, me he dado cuenta de que he dejado escapar lo mejor que había tenido hasta el día de hoy. Nunca, nunca hasta ahora, me había sincerado tanto contigo, en ninguna de las cartas que te escribí, en ninguna de nuestras discusiones... Nunca. Esto que estoy  haciendo ahora es totalmente nuevo. Realmente ni siquiera sé si voy a enseñarte este escrito, realmente no sé si quiero, temo tu reacción... Si lo hago y lees esto, quiero que sepas que todo lo que te digo no son sólo palabras, si no todo lo que ahora mismo está rodando por mi cabeza y mi corazón. Te lo pido, te suplico, que me tomes en serio, y que confíes en mi. Piénsalo, tomate unas semanas, unos meses... si vuelves a darme una oportunidad, prometo que todo va a cambiar, será una relación nueva, un nuevo futuro, sin cosas de críos, sin que ninguno de los problemas que hemos tenido hasta ahora nos afecten. Sería un nuevo despertar, una nueva historia. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero ¿quién sabe si podría funcionar? Seguramente ahora mismo estés pensando que no lo hará, que sería igual de fracaso que la anterior, o peor. Yo sólo quiero hacerte saber, que si algún día me das la oportunidad de volver a intentarlo, desde el principio, sin ningún pasado que nos afecte, no te voy a decepcionar.

La noche es más oscura antes del amanecer, pero mi amanecer eres tú. Te quiero, te querré siempre.

jueves, 22 de marzo de 2012

Poema XX, Pablo Neruda.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche; escribir, por ejemplo "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta, la tuve entre mis brazos. ¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito! Ella me quiso, a veces yo también la quería; cómo no haber amado sus grandes ojos fijos...

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido... Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella; y el verso cae al alma como al pasto el rocío. ¿Qué importa que mi amor no pudiera guardarla? La noche está estrellada, y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos, alguien canta; a lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla, mi mirada la busca; mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise... Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro, será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro, sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. ¡Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido! 

Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos... mi alma no se contenta con haberla perdido, aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

martes, 31 de enero de 2012

Días de oscuridad.

Ya no hay nada que me llene, nada que me alegre. Los sentimientos que habitaban en mí se han desvanecido y ya nada me mantiene en pie. Me arrastro por esta vida, sin nada que me sostenga, sin nada que me ayude a salir. No puedo levantarme.

Las horas pasan y sigo aquí, llorando, esperando a que vuelvas, que me des tu mano, que me eleves y me devuelvas la vida. Una vez más me doy cuenta de que la oscuridad es una barrera infranqueable si no estás a mi lado, que mis miedos no han desaparecido por mucho tiempo que haya pasado y que tú eres el mayor de mis tesoros.

"No son celos, es el miedo a perderte."

lunes, 9 de enero de 2012

Gracias por aquellos once años.

Esta noche mi cabeza no ha parado de dar vueltas, pensando en mi antigua vida, una y otra vez, recordando momentos hasta romper a llorar. Pero esta vez ha sido diferente; eran recuerdos felices, tiempos mejores, lágrimas de nostalgia. Esta noche mi mente se ha hundido en los recuerdos del ayer, en las experiencias, las emociones, la compañía, las ilusiones de la mejor infancia que he podría haber tenido nunca.

Hoy quiero dar las gracias a todos aquellos que hicieron de aquellos años una etapa para recordar. Miles de nombres dan vueltas por mi cabeza, personas que hicieron de aquella época tiempos mejores. No puedo evitar pensar en aquellos que consiguieron sacar lo mejor de mí, despertar aquella fuerza que escondía en mi interior. Susana, Sara, Marta, Rubén, Irene, Jonathan... todos ellos me hicieron creer en mí misma y consiguieron que llegara hasta límites insospechados. Ellos consiguieron que yo disfrutase con lo que hacía, me enseñaron a aprender a base de golpes y caídas, y a levantarme, cada vez más fuerte. Una fuerza que perdí al perderles a ellos, que me hizo caer cuando estos pilares fueron apartándose poco a poco de mi lado.

Anaïs, Judith, Aida, Iris, Esperanza, Núria, Joel, Jose, entre otros muchos nombres; personas que hicieron de cada entreno una tarde más amena. Compañeros que se convirtieron en amigos, con los que acabé compartiendo algo más que aquellas tardes de entreno. Compartimos una vida, un sentimiento común, un recuerdo que quedará para siempre en nuestros corazones.

Ahora quiero dirigirme directamente a todas estas personas mencionadas: Sé que algunos de vosotros lo leeréis, otros ni siquiera conoceréis la existencia de este texto, sea como sea, quiero que sepáis que seguís, cada uno de vosotros, dentro de mí, que os recuerdo casi cada día, y que os echo de menos a rabiar. He pasado con vosotros algunos de los mejores momentos de mi vida y es dificil desprenderme de ello. Cuando dejé el patinaje, una parte de mí se quedó allí con vosotros, y siento que cada vez la necesito más. Miles de veces he pensado en volver y cumplir ese sueño que tan poco me faltó por alcanzar, peró ahí se queda, en un pensamiento, en un deseo que nunca se cumplirá, porqué lo sé, se que no voy a volver (me estoy rompiendo el corazón a mí misma con estas palabras), pero seguiré teniendo ese amor hacia el patinaje, nuestro deporte. Seguiré sintiéndome libre cada vez que me ponga los patines (porqué sí, lo sigo haciendo, aunque pocas veces), y sobretodo, os tendré presentes a todos y cada uno de vosotros a cada paso que dé.

Gracias por todos los momentos que he pasado a vuestro lado, no sabéis lo mucho que os lo agradezco a todos. Os quiero.