miércoles, 21 de diciembre de 2011

Puro arte.

Una recopilación de rimas del gran Bécquer y fragmentos de algunas de estas.
IV
(fragmento)
"Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran.
Mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira.
Mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas"

XI
(fragmento)
"Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte"

XXIV
(fragmento)
"Dos rojas lenguas de fuego
que, a un mismo tronco entrelazadas,
se aproximan, y al besarse,
forman una sola llama;"

XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué callé aquél día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?

XXXIV
(fragmento)
"Ella tiene la luz, tiene el perfume,
el color y la línea,
la forma engendradora de deseos,
la expresión, fuente eterna de poesía."
XLI
"Tú eras huracán, y yo la alta 
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser!

Tú eras el océano, y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!...
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!"

XLII
"Cuando me lo contaron, sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche;
en ira y en piedad se anegó el alma,
¡y entonces comprendí por qué se llora!
¡y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor... Con pena
logré balbucear unas palabras...
¿Quién me dió la noticia?... Un fiel amigo...
Me hacía un gran favor. Le di las gracias."

XLVIII
"Como se arranca el hierro de una herida,
su amor de las entrañas me arranqué,
¡aunque sentí al hacerlo que la vida
e arrancaba con él!

Del altar que le alcé en el alma mía
la voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aún para combatir mi firme empeño
viene a mi mente su visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar!"

LII
"Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad adonde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!"

LIII
"Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volveran!

Volveran del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
nadie así te amará."

LVI
(fragmento)
"Hoy como ayer, mañana como hoy,
y siempre igual.
Un cielo gris, un horizonte eterno
y andar... andar.

Moviéndose al compás como una estúpida
máquina el corazón:
la torpe inteligencia del cerebro
dormida en un rincón."

LXVI
"¿De donde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de una alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te diran el camino que conduce a mi cuna.

¿A donde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba."

LXVIII
"No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí, al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!"

Corazones, lágrimas y sonrisas.

"[...] Sumergida en sus pensamientos, intentaba asumir lo que se le venía encima. Poco a poco iria perdiendo todo lo que le rodeaba. Aquél inmenso vacío en el que estaba envuelta volvía a apoderarse de ella, haciéndole poner en juego las más preciadas personas que ocupaban su vida, y pronto sería tarde para arreglarlo. Lo perdía. Lo perdía todo, poco a poco, prácticamente sin darse cuenta. La música sonaba en sus auriculares, pero ella ya ni siquiera la escuchaba. Sólo oía los ralentizados latidos de su frágil corazón de cristal, aún en reconstrucción. Un golpe más y volvería a autodestruirse, y esta vez ya no sería posible recuperar sus piezas."

(Fragmento de una pequeña historia escrita para un concurso, segundo premio de narrativa castellana. 12 de noviembre de 2009).

Soledad y desesperación.

"Oscuridad; es lo único que veo en este pozo sin fondo. Dolor; es lo único que siente mi mente, lo único que siento yo. Sólo caigo y caigo, y no encuentro el final. Cuando creo que he tocado fondo, ocurre algo que me devuelve a mi caída. Nada logra ayudarme a salir de este maldito infierno. Así que aquí sigo, adentrándome cada vez más en las entrañas del inframundo. Desvaneciéndome en mi soledad. Ahora mismo mi único deseo es llegar, al fin, al suelo; estrellarme contra él... acabar con mi mísera existencia y así, desaparecer. No puedo afrontar la oscuridad sin ti."


(Texto del 16 de octubre de 2009)

Distancia y dolor.

"Aquél dolor que un día atacó a mi corazón, se vuelve a preparar para atacar de nuevo. ¿Para que engañarnos? Las cosas no van bien. Desearía volver a aquellos días, cuando no importaba el tiempo ni la distancia, solo el final del trayecto, convertido en un dulce beso y un abrazo eterno. Ahora el tiempo me atormenta, la distancia me atraviesa como mil puñaladas sin compasión. Los segundos se hacen eternos si tu no estás. El veneno de tu ausencia se filtra por mi cuerpo, causándome un amargo, pero a la vez dulce dolor. Dolor que demuestra que eres real, que existes, que te tengo... que eres mío. Así que aquí esperaré, en medio de la fina línea que me separa de mi amarga vida y de la ávida muerte, mientras la oscuridad se va posando sobre mi, hasta que, por fin, reaparezcas y me ayude a salir. Ven, sálvame, ayúdame a volar. "


(Texto antiguo, no recuerdo la fecha)

Sueños pasados.

"Aún recordaba todas aquellas sensaciones que recorrían su interior pocos segundos antes de entrar a pista. Recordaba su nombre resonando a través de los altavoces, el pabellón desbordado de aplausos y gritos, silbidos de apoyo y ánimo. Se armaba de valor mientras cogía aire, y salía a pista una vez más. Echaba la vista al frente, observando la grada repleta hasta arriba. Se colocaba en su posición, a la vez que su mente intentaba recordar todo lo que debía hacer, su corazón latía a mil por hora, y sus piernas temblaban sin cesar. Era entonces cuando la música empezaba a sonar, y todos los nervios se esfumaban tal y como habían llegado. Y así, empezó a flotar sobre sus patines, moviéndose ágilmente como una sombra, estilizando cada uno de sus movimientos. Recorriendo cada milímetro de la pista como un alma libre. Volaba a cada salto que daba, giraba cual torbellino en cada vuelta. Sentía la música en su interior, sentía cada paso que daba. Extraña sensación, la de saber que en ese momento, ella era la única que importaba. Cientos de miradas la seguían, examinando cada uno de sus movimientos. En aquel instante, ella se sentía como la libertad personificada. Ella era la música. Ella, y solo ella, era el patinaje."

Corren buenos tiempos.

"Los días habían transcurrido más rápido de lo normal. Ya había pasado un mes y una semana desde que había vuelto a aquél pequeño pueblo perdido de la mano de Dios. Me sentía como si hubiese pasado mi vida entera allí, y al mismo tiempo sentía que ni siquiera habían pasado tres días desde que llegué. Ahora se acababa todo y volvía de nuevo el agobio de la ciudad. No quería dejar de pisar aquellas calles, ni dejar de ver a toda la gente que allí me rodeaba. Quería seguir despertándome  y ver que aún estaba en aquél lugar. Asomarme al balcón y ver la estrecha, pero larga calle en la que se encontraba mi casa. Salir y sentir la diferencia que había entre el aire puro de un pueblo y la contaminación de la ciudad. Quería quedarme allí. No quería irme. Pero mis maletas ya estaban cargadas en el coche. Era el momento. El momento de despedirme, de decir adiós. Subí al coche. Arrancamos. Tras de mi quedaba el recuerdo de otro verano más allí, con ellos. Vi por última vez aquella fuente a la que acudíamos la mayoría de noches, y el bar de siempre. Entonces cruzamos el cartel que marcaba el final del pueblo y echando la vista atrás, mencioné un “Hasta la próxima” para mí misma, Una lágrima cayó rodando por mi mejilla. Atrás quedaban cada uno de los momentos vividos durante aquel mes. Atrás quedaban las noches de fiesta. Atrás quedaban ellos. Atrás quedaba aquél verano. Mi verano."


(Texto del 1 de setiembre de 2009)

La lluvia sigue cayendo en mi ventana.

"Aquí, con los ojos clavados en la ventana, contemplo la lluvia caer, el vaivén de las hojas de los árboles, relucientes a causa de las pequeñas gotas que quedan sobre ellas. Mi mente vuela fuera de estas cuatro paredes. Vuela. Vuela lejos. Vuela hacia él. Ojalá mi cuerpo pudiese volar también, y estar a su lado, hundiendo mi cara en su pecho, sintiendo su abrazo protector, sintiendo su calor... Pero no, solo estoy aquí sentada, sin poder mirarle, sin poder hablar con él... Solo lo veo en mi mente, con su mirada clavada en la mia, con sus brazos rodeando mi cuerpo...
La lluvia sigue cayendo en mi ventana."

(Texto del 30 de noviembre de 2009)

De las sombras a la luz.

Nuevo blog, más personal que el otro, para mi, para expresarme y desahogarme. Vamos, para mis cosas en general.