"Aquí, con los ojos clavados en la ventana, contemplo la lluvia caer, el vaivén de las hojas de los árboles, relucientes a causa de las pequeñas gotas que quedan sobre ellas. Mi mente vuela fuera de estas cuatro paredes. Vuela. Vuela lejos. Vuela hacia él. Ojalá mi cuerpo pudiese volar también, y estar a su lado, hundiendo mi cara en su pecho, sintiendo su abrazo protector, sintiendo su calor... Pero no, solo estoy aquí sentada, sin poder mirarle, sin poder hablar con él... Solo lo veo en mi mente, con su mirada clavada en la mia, con sus brazos rodeando mi cuerpo...
La lluvia sigue cayendo en mi ventana."
(Texto del 30 de noviembre de 2009)
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