martes, 31 de enero de 2012

Días de oscuridad.

Ya no hay nada que me llene, nada que me alegre. Los sentimientos que habitaban en mí se han desvanecido y ya nada me mantiene en pie. Me arrastro por esta vida, sin nada que me sostenga, sin nada que me ayude a salir. No puedo levantarme.

Las horas pasan y sigo aquí, llorando, esperando a que vuelvas, que me des tu mano, que me eleves y me devuelvas la vida. Una vez más me doy cuenta de que la oscuridad es una barrera infranqueable si no estás a mi lado, que mis miedos no han desaparecido por mucho tiempo que haya pasado y que tú eres el mayor de mis tesoros.

"No son celos, es el miedo a perderte."

lunes, 9 de enero de 2012

Gracias por aquellos once años.

Esta noche mi cabeza no ha parado de dar vueltas, pensando en mi antigua vida, una y otra vez, recordando momentos hasta romper a llorar. Pero esta vez ha sido diferente; eran recuerdos felices, tiempos mejores, lágrimas de nostalgia. Esta noche mi mente se ha hundido en los recuerdos del ayer, en las experiencias, las emociones, la compañía, las ilusiones de la mejor infancia que he podría haber tenido nunca.

Hoy quiero dar las gracias a todos aquellos que hicieron de aquellos años una etapa para recordar. Miles de nombres dan vueltas por mi cabeza, personas que hicieron de aquella época tiempos mejores. No puedo evitar pensar en aquellos que consiguieron sacar lo mejor de mí, despertar aquella fuerza que escondía en mi interior. Susana, Sara, Marta, Rubén, Irene, Jonathan... todos ellos me hicieron creer en mí misma y consiguieron que llegara hasta límites insospechados. Ellos consiguieron que yo disfrutase con lo que hacía, me enseñaron a aprender a base de golpes y caídas, y a levantarme, cada vez más fuerte. Una fuerza que perdí al perderles a ellos, que me hizo caer cuando estos pilares fueron apartándose poco a poco de mi lado.

Anaïs, Judith, Aida, Iris, Esperanza, Núria, Joel, Jose, entre otros muchos nombres; personas que hicieron de cada entreno una tarde más amena. Compañeros que se convirtieron en amigos, con los que acabé compartiendo algo más que aquellas tardes de entreno. Compartimos una vida, un sentimiento común, un recuerdo que quedará para siempre en nuestros corazones.

Ahora quiero dirigirme directamente a todas estas personas mencionadas: Sé que algunos de vosotros lo leeréis, otros ni siquiera conoceréis la existencia de este texto, sea como sea, quiero que sepáis que seguís, cada uno de vosotros, dentro de mí, que os recuerdo casi cada día, y que os echo de menos a rabiar. He pasado con vosotros algunos de los mejores momentos de mi vida y es dificil desprenderme de ello. Cuando dejé el patinaje, una parte de mí se quedó allí con vosotros, y siento que cada vez la necesito más. Miles de veces he pensado en volver y cumplir ese sueño que tan poco me faltó por alcanzar, peró ahí se queda, en un pensamiento, en un deseo que nunca se cumplirá, porqué lo sé, se que no voy a volver (me estoy rompiendo el corazón a mí misma con estas palabras), pero seguiré teniendo ese amor hacia el patinaje, nuestro deporte. Seguiré sintiéndome libre cada vez que me ponga los patines (porqué sí, lo sigo haciendo, aunque pocas veces), y sobretodo, os tendré presentes a todos y cada uno de vosotros a cada paso que dé.

Gracias por todos los momentos que he pasado a vuestro lado, no sabéis lo mucho que os lo agradezco a todos. Os quiero.