"Viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron."
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"-Una vez, uno de los maestros de la Universidad me dijo que había siete palabras que hacían que una mujer te amara. -Sacudí los hombros fingiendo indiferencia-. Estaba preguntándome cuáles serían esas siete palabras.
-¿Por eso hablas y hablas sin parar? ¿Confías en dar con ellas por casualidad?
Abrí la boca para responder. Entonces, al ver sus chispeantes ojos, apreté los labios e intenté disimular mi rubor y mi bochorno. Denna me puso una mano en el brazo.
-No te calles por mi culpa, Kvothe -dijo con dulzura-. Echaría de menos el sonido de tu voz.
Bebió un sorbo de vino.
-Además, no hace falta que pienses mucho. Las dijiste la primera vez que nos vimos. Dijiste: <<Me preguntaba qué podrías estar haciendo aquí>>. -Hizo un gesto displicente-. Desde ese momento fui tuya."
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"Antes de empezar, dejadme decir una cosa. He relatado historias en el pasado, he pintado imágenes con palabras, he contado grandes mentiras y verdades aún más duras. Una vez le canté los colores a un ciego. Toqué durante siete horas, pero al final me dijo que los veía: verde, rojo y dorado. Creo que eso fue más fácil que lo que intento hacer ahora. Tratar de que la entendáis describiéndola sólo con palabras. Vosotros nunca la habéis visto ni habéis oído su voz. No podéis entenderlo."
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"Quizás la mayor dificultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera puerta es la del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento, Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda puerta es el olvido. Algunas heridas con demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que <<el tiempo todo lo cura>> es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera puerta es la de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es sólo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado."
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"He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otro no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Quizás hayas oído hablar de mi."
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